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RANCISCO HERNÁNDEZ-PINZÓN JIMÉNEZ
        
   

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Francisco Hernández-Pinzón Jiménez, sobrino de Juan Ramón.

 

     

   Francisco Hernández-Pinzón Jiménez, nació en Moguer el 4 de julio de 1918, hijo de José Hernández-Pinzón y Victoria Jiménez, hermana del poeta y Nóbel de literatura, Juan Ramón Jiménez. Vivió junto a sus padres y hermanos: Victoria, Dolores, Blanca y José, en la casa de la calle Nueva, en la que también creció y vivió Juan Ramón, y que después sería CASA-MUSEO Zenobia y Juan Ramón Jiménez. El bachillerato lo realiza en el Instituto de Huelva y, posteriormente, inicia la carrera de Derecho, estudiando en las Universidades de Sevilla y Granada, donde hizo el primer y segundo curso. La Guerra Civil le impide continuar sus estudios y va con carácter voluntario a la guerra, interviniendo en el frente de Córdoba.
Al terminar la guerra, ingresa en la Academia Militar de Segovia, donde sale con el grado de Teniente de Artillería. A lo largo de su carrera militar, pasa por diferentes destinos, pero cuando se tiene que hacer cargo del legado de Juan Ramón, le resulta conveniente residir en Madrid y, por esta razón, decide solicitar su pase a destinos civiles, desempeņando labores en Protección Civil. Se jubila con el grado de Coronel Honorario de Artillería.

   Fue para Zenobia y Juan Ramón como el hijo que no tuvieron y los ayudó, acudiendo en su ayuda y a sus requerimientos, siempre que lo solicitaron. En 1956, reclamado por Zenobia, que sabe que se muere y no quiere dejar solo a Juan Ramón, viajó a Puerto Rico, donde estuvo tres meses atendiéndola en su lecho de muerte, y a Juan Ramón, que está pasando por sus momentos más duros, pero a la vez gloriosos, por coincidir con la concesión del Premio Nóbel de Literatura.
Pasado un tiempo de la muerte de Zenobia y una vez solventados todos problemas creados, debe regresar a Espaņa, sin conseguir traerse a Juan Ramón consigo, último deseo de Zenobia. Ella se lo había pedido en los últimos meses de su vida y en su lecho de muerte, pero no le quedó más remedio que regresar; su permiso se agotó y, además, debía atender a su numerosa familia, mujer, Carmen Moreno Vergara, y ocho hijos.
Aunque se marcha con cierta tranquilidad con la promesa del Rector de la Universidad de Puerto Rico, autoridades y amigos, que cuidarían y velarían por él, algo que no se cumplió. En el aņo 1958, informado por los médicos y algún amigo, del lamentable estado del poeta, marcha de nuevo a Puerto Rico decidido a traérselo con la familia, como le había pedido encarecidamente Zenobia. Esto no se hace posible, por el delicado estado de salud del Nóbel y después de cuatro meses conviviendo con él, regresa con Zenobia y Juan Ramón, pero fallecidos. Tuvo que superar miles de problemas y obstáculos, y una enorme responsabilidad por tener que hacerse cargo de todo su legado, como albacea y representante de sus herederos. Por esta dura labor y su contribución cultural, en  1959, le fue concedida la "Encomienda de la orden de Alfonso X El Sabio".

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   Desde la muerte del poeta hasta sus últimos días, no dejó ni un solo día de estar pendiente de la obra del Nóbel, dedicándose a su estudio y trabajando en profundidad en sus archivos de Madrid y Puerto Rico, donde en distintas ocasiones y por bastante tiempo, estuvo copiando gran parte de la obra inédita que dejó el poeta y que se conserva en la Sala Zenobia y Juan Ramón de la Universidad de Río Piedras. Pasó más de cuarenta aņos trabajando en los archivos juanramonianos, transcribiendo todos sus manuscritos y ordenando su obra.

 

   Gracias a su profundo estudio de la obra, ha sido uno de los mejores expertos y, a él, acudían todos los juanramonianos y estudiosos del poeta, a los que ayudó generosamente en todo lo que le solicitaban, por ser, además, la persona que mejor conocía la caligrafía del poeta.

   Ha escrito innumerables artículos en revistas y periódicos sobre Zenobia y Juan Ramón. También otros escritos que la familia ha ido editando para el mayor y mejor conocimiento del Nóbel. Siguió dedicándose a la transacripción, ordenación y edición de la obra de su tío hasta una muy avanzada edad intentando que todos aquellos proyectos, que dejó inéditos, salieran a la luz.

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   En mayo del 2002, fué creado un Fondo denominado, Francisco Hernández-Pinzón, que ha cedido generosamente al Archivo Histórico Nacional. En este fondo, que es complemento del de Juan Ramón, se depositará todas las transcripciones de los poemas juanramonianos, así como fotocopias, que él mismo ha hecho, de los manuscritos que se encuentran en la Universidad de Río Piedras y ordenaciones de la obra juanramoniana. Este fondo, fruto de su enorme trabajo y su gran generosidad, será de enorme interés para estudiosos e investigadores, estando a disposición de todos aquellos que quieran consultarlo.

 
 

   En su último aņo de vida, se apenaba constantemente de que su trabajo y todo su esfuerzo no hubiera dado los frutos adecuados y que el Nobel no ocupara el lugar que le corresponde por su valía. Su trabajo y dedicación plena a Zenobia y Juan Ramón fue reconocido en su tierra con el Perejil de Plata, la medalla de Oro de la Provincia de Huelva y con la denominación con su nombre a la calle de Moguer, Diezmo Viejo. Hasta sus últimos días disfrutó escuchando los poemas de Juan Ramón Jiménez cantados por Chili Valverde, así como oyendo lecturas de los últimos libros publicados de su tío. Falleció el 30 de abril de 2010, invocando a la Virgen y habiendo recibido los últimos sacramentos de mano de su querido sobrino José Luis Jiménez Hernández-Pinzón.

 
EN RECUERDO DE FRANCISCO HERNÁNDEZ-PINZÓN JIMÉNEZ



  Por Antonio Campoamor González. (Ateneu, pag XXIII)

El 30 del pasado mes de abril partió para la eternidad nuestro buen amigo Francisco Hernández-Pinzón Jiménez.Nos dejó silenciosamente, como le había gustado vivir, y su desaparición, además de afligirnos hondamente, a cuantos nos honró durante aņos con su amistad y sus conocimientos, en una permanente y profunda tristeza. Con su muerte, los viejos juanramonianos hemos perdido a un amigo fraterno y entraņable, cuyo trato y extraordinaria generosidad recordaremos con nostalgia el resto de nuestras vidas.

Ya nos volveremos a sentir aquel torrente de cordialidad que nos trasmitía al tendernos efusivamente su mano cada vez que nos recibía en el umbral de su casa.Ya no podremos gozar de sus confidencias y de su amenísima conversación, aquellas tardes en que su prodigiosa memoria y su desbordante humanidad evocaba fielmente, a cuantos acudíamosa él, algunos de los momentos vividos al lado de Zenobia y JUan Ramón, durante las temporadas que tuvo el privilegio de acompaņar a los esposos en Puerto Rico. Ya no recibiremos más, ni volveremos a leer, aquellas cartasque iluminaron nuestras dudas y nos descubrían datosy detalles ignorados por todos, cartas que a menudo llegaban acompaņadas de recortes de periódicos, de algún libro o de un artículo o un ensayo recientes dedicados al poeta y a su esposa en la prensa americana y espaņola.Esas proverbiales muestras de generosidad eran habituales también cuando le visitábamos, de suerte que era prácticamente imposible salir de su casa con las manos vacias. Y es que su simpatía y su sentido de la amistad y de la hospitalidad eran en él verdaderamente excepcionales.

Francisco había nacido en Moguer el 4 de julio de 1918 y era hijo de José Hernández-Pinzón Flores y de Victoria Jiménez, hermana de Juan Ramón. Cursó los estudios de primera enseņanza en Moguer, el bachillerato en el instituto de Huelva y dos aņos de la carrera de derecho en las universidades de Sevilla y Granada. Su vida universitaria se vio truncada por el estallido de la guerra civil, en la que convatió como requeté en el frete de Córdoba. Terminada la contienda abandonó sus estudios de derecho para seguir la carrera militar en la Academia Militar de Segovia, de la que salió con el grado de teniente. La mayor parte de su vida castrense se desarrolló en la Maestranza de Artillería de Sevilla. Estaba casado con Carmen Moreno Vergara, fue padre de familia numerosa y había sido distinguido con diversas condecoraciones militares y civiles, entre ellas la Encomienda de Alfonso X el Sabio, el Perejil de Plata y la Medalla de Oro de la provincia de Huelva.

La primera vez que el nombre de Francisco salió unido, en letra de imprenta, al de su tio Juan Ramón fue en septiembre de 1955, cuando los insistentes rumores de un eventual regreso del poeta a su patria, para dar unas conferencias invitado por la Universidad de Granada, le hizo salir a la palestra de la actualidad para poner en claro, en carta que publicó El correo de Andalucía, que la visita del poeta y su esposa no era inminente, que llegaría probablemente en la primavera o el verano siguientes y que se instalarían definitivamente en Sevilla, primero en un hotel y luego en casa propia.

Aunque la relación epistolar del poeta y su esposa con Francisco había sido constante, los achaquesque los esposos empezaron a sufrir poco después hicieron que esa relación se hiciese todavía más estrecha y fluida, de modo que cuando Zenobia conoció los pocos meses que le quedaban de vidaencomendó a Francisco que, en su ausencia, se ocupase de Juan Ramón y procurara traérselo con él a Espaņa, que era el más grande anhelo de Zenobia, sabiendo que era lo que más convenía a su esposo. En septiembre de 1956, Francisco viajó a Puerto Rico, acompaó al poeta en el duro trance de ver morir a Zenobia, sólo tres días después de que la Academia Sueca le otorgara el Premio Novel, y en febrero de 1958, una caída fortuita de Juan Ramón, en la que se fracturó la cadera y la cabeza del femur, le hizo volver a la isla, para cuidar de la salud de su tío y velar su posible recuperación. el 29 de mayo murió Juan Ramón, y Francisco sen encargó de traer los restos mortales de sus tios a Moguer, para su descanso definitivo.

Que Zenobia y Juan Ramón distinguieran a Francisco nombrándole albacea testamentario, hizo recarer sobre sus hombros el gran honor y la enorme responsabilidad de encargarse de publicar por sí mismo o en colaboración de otros la obra inédita del poeta, lo que le mantuvo gustosamente unido a la memoria de sus tios durante más de cuarenta aņos. Esa ardua tarea, la de editar o reeditar los libros de Juan Ramón, le convirtó en el mayor conocedor de la poesía del Nobel, y aunque nuca sintió la tentación de ser escritor, en un experto comentarista de muchos aspectos de la vida del poeta y en un ardiente defensor de su tio frente a quienes insidias y falsedades prentendían empeņar su memoría.

Convencido por quienes éramos sus amigos de que debía legar a la posteridad sus recuerdos de los momentos vividos al lado de Zenobia y de Juan Ramón, porque su testimonio resultaba insustituible y un tesoro de incalculable valor para los futuros estudiosos y biógrafos del poeta, acabó cediendo a nuestra cariņosa insistencia. Gracias a su voluntad de ser útil a los demás, y al hecho de que acabara atendiendo nuestros ruegos, disponemos de una valiosa y extensa colección de trabajos con sus recuerdos de esos días ya lejanos que sin su entusiasta contribución resultarían hoy tristemente perdidos para siempre. En esos trabajos -todavía dispersos en periódicos, revistas y libros- y en sus conversacioneshablaba de Juan Ramón y su familia sin pedantería, con naturalidad, espontáneamente, haciéndolo de manera que aún habiendo sido testigo de excepción de los hechos y escenas que evocaba, parecía que él no había estado allí. hurtando su presencia, con esquisita discreción, para que su figura no ensombreciera la llama de poeta.

Se nos ha ido el mejor amidgo de Juan Ramón, y no quisiera que estas pobres líneas se entendieran como una fórmula de cortesía de obligada gratitud hacia quien tanto apoyó y favoreció a cuantos nos acercamos a él en solicitud de consejo y ayuda. La amistad y la generosidad se daban en Francisco en grado tan superlativo que, ni estas pobres palabras nuestras, ni, juntas, las de todos cuantos se sumen a exaltar su memoria, bastarán para ensalzar y enaltecer en su justa medida a su figura y personalidad. Descanse en paz nuestro querido e inolvidable amigo, artífice único y verdarero de que se haya conservado incólume el legado cultural de los esposos.

   ARTÍCULOS ESCRITOS :

"Carta al Director". El Correo de Andalucía, Sevilla, 18 /9/1955

"Juan Ramón Jiménez, su familia y su pueblo". El Mundo, San Juan (Puerto Rico), 20 abril, 1958 Págs. 12-13 y 30-31

"Sobrino Juan Ramón informa su intervención caso del poeta". El Mundo, San Juan (Puerto Rico) 30/4/1958

"El corazón me manda". EL Mundo, San Juan (Puerto Rico) 9/5/1958.

"Juan Ramón Jiménez quiere volver a Espaņa". ABC Edición aérea, Madrid 15/5/1958, Págs. 25-26

"Dos cartas abiertas del Diario El Mundo de Puerto Rico". Punta Europa, aņo III, nē 31-32. Madrid, julio-agosto 1958, Págs. 44-57.

"Juan Ramón Jiménez, su familia y su pueblo". Boletín de la Dirección General de Archivos y Bibliotecas nē XLVII, Madrid, julio-sept. 1958.

"Aportaciones al estudio de Juan Ramón Jiménez. (Colegios, bachillerato y sus libros)". Estudio inédito n 1

"Aclaraciones a una nueva campaņa en torno a Juan Ramón Jiménez". Boletín de la Dirección General de Archivos y Bibliotecas nē LII, Madrid, octubre-diciembre 1959, Págs. 117-120.

"Aclaraciones a una campaņa en torno a Juan Ramón Jiménez", La Estafeta Literaria nē 193, Madrid, 15/5/1960. Págs. 12-13. Estas aclaraciones se publicaron también en EL DIA de Montevideo y en EL MUNDO de Puerto Rico.

"Aclaraciones a una campaņa en torno a Juan Ramón Jiménez. Carta abierta a Don José Luis Cano". La Estafeta Literaria nē 202, Madrid 1 octubre 1960.

"En torno a Juan Ramón Jiménez". Valencia, Tipografía Moderna 1960.

"Carta abierta a Aurora de Albornoz". EL Mundo, San Juan (Puerto Rico) 6/5/1951.

"Sobre la última voluntad de Juan Ramón Jiménez." Incunable nē 164, Salamanca, enero 1963 Pág.28

"En defensa de Juan Ramón". Pueblo, Madrid, 15/7/1963

"Juan Ramón Jiménez(extracto de su vida) Temas, New York, octubre 1963.

"Correspondencias. Carta a Luis Ponce de León". La Estafeta Literaria, nē 288, Madrid, 28/3/1964.

"Sobre Juan Ramón". La Estafeta Literaria nē 295, Madrid, 4/7/1964.

"Juan Ramón Jiménez y la conspiración del New York Time". La Estafeta Literaria nē 360-361, Madrid, 31/12/ 1966- 14/1/1967 Págs. 44-45.

"Carta sobre la Casa Zenobia y Juan Ramón". Sábado Gráfico nē 727, Madrid-Barcelona 8-5-1971.

"Efectividad. Carta sobre la Casa Zenobia y Juan Ramón de Moguer". Sábado Gráfico nē 754. Madrid-Barcelona 13/1971 Pág. 18.

"Carta de un sobrino de Juan Ramón Jiménez (A José MĒ de Areilza)". ABC, Madrid, 5/5/1973 Págs. 34-35.

"Carta abierta". ABC, Sevilla 9/5/1973.

"Zenobia y Juan Ramón Jiménez en la trágica gloria del premio Nóbel". Opúsculo en recuerdo y homenaje a Zenobia y Juan Ramón a los 15 aņos de su muerte. Madrid 1973, 24 páginas.

"Carta en torno a Juan Ramón Jiménez". Ya, Madrid, 8/10/1975.

"En torno a Juan Ramón Jiménez: Crítica Paralela". ABC, Madrid, 2/11/1975, página 46.

"Sobre unas cartas de Luis Cernuda a Juan Guerrero Ruiz". Insula, aņo XXXI, nē 351, Madrid, febrero 1976.

"Sobre Juan Ramón Jiménez" El Imparcial, Madrid, 27/1979 Pág.7

"Aportaciones al estudio de Juan Ramón Jiménez", Suplemento Literario, aņo L, nē 2514, EL Dia, Montevideo, 20/12/1981.

"Alentar a los jóvenes, exigir, castigar a los maduros..." Viernes Literario, Suplemento del diario Pueblo, Madrid 30/4/1982, Pág. 28.

"Cádiz en Juan Ramón Jiménez". Fin de Siglo nē 2-3. Jerez de la Frontera, Cádiz. Noviembre 1982, Págs. 106-110.

"Comentarios a "Cádiz ideal puerto soņado", poema inédito de Juan Ramón Jiménez, Andana nē 9, Cádiz febrero 1986 Pág. 46.

"Debate abierto. En defensa de Juan Ramón". El Ciervo. Aņo XXXV, nē 421, Barcelona, Marzo 1986 Pág. 5."Recuerdo a Zenobia Camprubí con Juan Ramón a fondo". Montemayor, Moguer, septiembre 1987.

"El centenario de Zenobia en Puerto Rico", Insula, aņo XLII, nē 491, Madrid, octubre 1987, Pág. 2.

"Zenobia y Juan Ramón en Moguer", Cuadernos de Zenobia y Juan Ramón, nē 1 Madrid, otoņo 1987, Págs. 60-76.

"Zenobia y Juan Ramón en la trágica gloria del premio Nóbel. Barcarola, nē 26-27, Albacete, Febrero 1988, Págs. 71-80.

"De la curiosa historia de una reclamación excesiva". Sur Cultural, nē 144, suplemento de Sur, Málaga, 12/3/1988.

"Mis recuerdos personales" Zenobia Camprubí en su Trabajo gustoso. Boletín de la Institución Libre de Enseņanza 2Ē época, aņo II nē 4, Madrid marzo 1988, Págs. 89-97.

"Juan Ramón en el Hospital de Hato Tejas 21-8-1957 a 14-2-1958" Peņalabra nē 64-65, Santander, primavera 1988, Págs. 33-38.

"Recuerdos de Zenobia y Juan Ramón en su casa-museo de Moguer". Montemayor, Moguer sept. 1988, Págs. 13-22.

"Los parajes rabideņos en el matrimonio Jiménez- Camprubí (I). Grata estancia de Zenobia en La Rábida". Huelva Información 15/9/1988.

"Los parajes rabideņos en el matrimonio Jiménez-Camprubí (II). Emotivas vivencias de Juan Ramón en la Rábida". Huelva Información, Huelva 16/9/1988.

"Carta al Director. J.R.J." ABC, Madrid 4/2/1989, Pág. 14.

"Recuerdo a Zenobia Camprubí con Juan Ramón al fondo". Anthropos, nē 7. Nueva edición, Barcelona, febrero 1989 Págs. 10-13.

"Sobre Juan Ramón Jiménez". Anthropos nē 7 (Nueva edición). Barcelona, Febrero 1989, Págs. XXVII-XXVIII.

"Zenobia y Juan Ramón en la muerte de su ahijado". La Torre, 2Ē época, aņo III, nē 9, Universidad de Puerto Rico, Río Piedras. Enero-Marzo 1989. Págs. 133.-137.

"Testamentos de Zenobia y Juan Ramón Jiménez". Cuadernos de Zenobia y Juan Ramón nē 3, Madrid Primavera 1989, Págs. 51-69.

"Acerca de Juan Ramón Jiménez". Diez Minutos, aņo IL nē 1013, Madrid-Barcelona 23 Marzo 1990, Pág. 94.

"Carta al Director: Los últimos aņos de Juan Ramón". El País, Madrid, 30-3-1990, Págs. 15-16.

"Sobre unos poemas de Arte Menor 1909-1920 de Juan Ramón Jiménez". Revista Atlántica nē 1-2. Cádiz, Junio 1991.

"El retraído de Hato Rey"(Dic. 1956- agosto 1957). Cuadernos de Zenobia y Juan Ramón nē 6, Madrid otoņo 1991, Págs. 52-64.

"Zenobia Camprubí de Jiménez (1951-1956), I. Sus últimos aņos y enfermedad". Ateneu, nē 3, Malgrat de Mar, Invierno 1992, Págs. 12-16.

Zenobia Camprubi de Jiménez (1951-1956) II. Último viaje a Boston, su muerte y su entierro. Ateneu nē 4. Malgrat de Mar. Primavera 1993, Págs., 12-17.

"Dos cartas sobre un retrato". Cuadernos de Zenobia y Juan Ramón, nē 8. Madrid primavera 1993, Págs. 72-84.

"Carta en defensa de Zenobia". El País Semanal, aņo XX, nē 217, Madrid, 16-4-1995, Pág. 12.

"La familia de Juan Ramón ante la polémica". Huelva Información. Huelva 14-6-1995.

"Zenobia y Juan Ramón, en la trágica gloria del Nóbel". La voz de Huelva. Huelva 25-10-1996.

"Carta al Director: Juan Ramón", El País, Madrid, 5-6-1998, Pág. 17.

  "Juan Ramón en el hospital psiquiátrico de Hato Tejas y una visita inesperada". Fuentepiņa, Moguer, Octubre 1998, Págs. 12-15.

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      Francisco Hernández Pinzón despide al Conde de Barcelona, en su yate, al marcharse de San Juan de Puerto Rico, después de haber visitado a Juan Ramón, enfermo en el Hospital.