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DATOS HISTÓRICOS.-
Hoy están en Moguer los restos de Zenobia y Juan Ramón; pero son
muchos los que desconocen cómo llegaron a esa sepultura, las
circunstancias y razones que hicieron traerlos, así como la
complicada y enorme lucha sostenida para conseguirlo.
Así comienza Francisco
Hernandez-Pinzón su cuadernillo " Zenobia y Juan
Ramón en Moguer " del que sacamos el estracto que ahora
continua y que el que quiera ampliar este tema, deberá leer en su
totalidad.
........" En 1.984, en uno de los actos preparados con motivo de la
entrega del busto del Nóbel, que Moguer ofrecía a la Universidad
de Puerto Rico, ante los comisionados moguereños, el Dr. Jaime
Benitez, rector de la Universidad, dijo publicamente que él nunca
se opuso a que enterraran al poeta en Moguer; su negativa era que
se hiciera en Madrid. Celebro que así se manifestase entonces,
aunque hay demasiadas pruebas de lo contrario, tanto escritas y
publicadas, como de testigos, y de que nunca se dijo o se pensó
en Madrid; en vida su destino sería Sevilla y muerto, única y
exclusivamente Moguer".
......" Desde 1.955 tía Zenobia
proyectaba la venida de los dos, en el verano del 56, con objeto de
explorar y tantear lo que suponía al poeta el reencuentro con su
país y su família, con un final intento de incorporarlo a la
misma. Pensaba que así él podría recuperarse de su enfermedad y
la proxima muerte de ella haría algo menor el temido trauma del
enfermo, si estaba con sus familiares".
..... " Pero su final estaba más cerca de lo que había
calculado. Entonces me escribe preguntando si estaría dispuesto
para viajar a Boston o Puerto Rico, acompañarlos al morir ella y
traer al poeta a vivir junto a nosotros. Aceptada la propuesta,
hago los preparativos para salir al primer aviso y al destino que
me indiquen".
..... " En un desesperado esfuerzo, buscando Zenobia una
intervención quirurgica que prolongue algo su ya corta vida, en
ese verano de 1.956 hace dos viajes a Boston, sin conseguir lo que
tan ansiosamente perseguía. Al regresar del segundo viaje, en
Septiembre, con su final inminente, encarga al doctor Sanchez, que
le acompañaba en dicho viaje, que me avise para poner en marcha
su muy meditado plan.
En el primer avión llego al Aeropuerto de San Juan. Me espera
el viceconsul de España, Sr. Ortiz Armengol y cuando salimos están tambien el Sr. Enjuto y el Dr. Sanchez, por encargo de
Zenobia. De allí me llevan directamente al Hospital Mimiya, donde
agoniza ella, que desea completar sus instrucciones. Todos los que
la rodean consideran imposible la continuación del poeta, allí
sin ella, por lo que supone una gran tranquilidads y alivio mi
presencia, como ejecutor del conocido plan previsto.
A primeros de Octubre, con inconcebible determinación y
esfuerzo obstinado, Zenobia nos sorprende una tarde pidiendo que
se prepare todo para regresar los tres en el primer vuelo, como
segura forma de que se cumplirian sus deseos y de morir más
tranquila. Cuando a Juan Ramón le preguntaron si viajaría en
avión, respondió: "Iré con Zenobia y donde ella
vaya".
..... " Las noticias sobre el Nóbel eran cada dia más
insistentes a favor del poeta, y en esto regresa el Dr. Benitez,
rector de la Universidad de P.R., de un largo viaje por
Sudamérica. Tambien Zenobia le hace ir directamente al hospital y
al terminar con ella, me lleva aparte el Dr Benitez para
preguntarme sobre nuestros proyectos, que le expongo sinceramente,
aunque ya los conocía por ella misma. Manifiesta su total
disconformidad, pues no ve ningún inconveniente en que Juan
Ramón pueda continuar allí sin Zenobia. Todo son facilidades y
aunque sus medicos y más allegados continuan considerandolo
disparatado, nadie se atreve a oponerse directamente. Todo ello
unido a la posterior negativa del poeta a considerar su regreso al
desaparecer Zenobia, y por estar convencido de su inmediata muerte
cada dia, me hacen regresar a Madrid en Diciembre de 1.956,
dejandolo confiado al Dr Benitez, que tan porfiadamente lo
deseaba.
Juan Ramón con el Dr.Benitez y Don Pau Casals.
....." Desde España y por correspondencia de los
allegados, voy conociendo la desastrosa situación que se vá
produciendo: los que lo atienden, poco pueden hacer, pues hasta les
niega la entrada en su casa; después de varios dias sin comer
absolutamente nada, se ven obligados a internarlo en el Hospital
de Hato Tejas. Allí ponen una serie de condiciones para
aceptarlo, ya que encuentran su aspecto, higiene y salud en un
estado muy crítico y hasta peligroso por su completo ayuno. El
director Fernádez Marina, especialsta psiquiátrico, y la
directora de enfermeras, Sra. Guzman, consiguen la más portentosa
recuperación en poco tiempo. Su mejoría le permite salidas a la
Universidad y las escuelas....".
..... " En Febrero de 1.958, sufre una fractura de cadera
y tienen que ingresarlo en el Doctor Hospital, para una inmediata
intervención. Esta situación me hace regresar nuevamente a
Puerto Rico para encargarme del enfermo. Una vez allí, completan
mi información sobre el desastre que ha sido la vida de mi tío
en su casa de HATO Rey, que obligaron a internarle en el hospital
psiquiátrico por haberse negado a comer y temer las más funestas
consecuencias.
....." En los dias siguientes a la operación tiene que
estar sostenido con suero y transfusiones. Esto preocupa mucho a
los médicos, por lo que me fuerzan a que lo vuelva al hospital
psiquiátrico en cuanto se pueda realizar el cambio, ya que se
trata de un problema mental, que allí podrian tratar mientras
convalece de su fractura".
....." Conforme avanza su normalización y bajo el
criterio tecnico del Dr. Fernandez Miranda y la Sra. Guzmán,
consideran que en estas circunstancias, se impone el regreso junto
a su familia, como antes ya habia decidido la propia Zenobia, lo
que comparten ahora el propio poeta, el hospital y cuantos conocen
bien su enfermedad. El Dr. Benitez sigue empeñado en retenerlo a
toda costa; al exponerle las anteriores razones, le aseguro que el
Nóbel seguirá vnculado a la Universidad y me comprometo a
traerlo en algunas épocas, siempre que su salud lo permita. Le
propongo que lo estudiemos en una reunión con los más allegados,
médicos y conocedores de su situación y estado, casi todos de
allí, con lo que parecía estar de acuerdo y me indicaba la
fecha. En cada dia sucesivamente señalado, siempre encontraba
un pretexto para posponerla a la semana siguiente, con lo que
va ganando fechas y organizando la forma de impedir el
regreso. Pretendía interesarlo para que renunciara a su
regreso. Al convencerme de que solo trataba de ganar tiempo,
para impedir su regreso por cualquier medio, lo organizamos
con la conformidad de mi tío, que en los dias sucesivos nos
expone sus directrices y exigencias en su peculiar forma.
Indica que deben acompañarnos la Sra.Guzman y el
Dr.Fernández Marina; incluso me dice donde puedo encontrar
su ropa de abrigo o su pasaporte, cuando le hablo de lo que
necesita para el viaje y nuestro clima. Reconocido por los
médicos, durante varios dias, el convaleciente se encontraba
en buenas condiciones y todo dispuesto para el retorno: día
decidido y los billetes adquiridos."
....." Pasé por el Consulado para informar del viaje
al Sr. La Orden, y a continuación fuí a la Universidad,
para comunicarselo al Dr.Benitez. Su secretaria, me dice que
se acaba de marchar a los Estados Unidos, por lo que le
expongo el objeto de mi visita y el día señalado para
nuestra marcha. Añade que el Rector estará ausente
bastantes días y no regresará hasta después de esa fecha,
por lo que sugiere un aplazamiento que no puedo aceptar. Todo
estaba dispuesto y ha sido una coincidencia que nos evitaría
conflictos."
....." A la hora indicada del día siguiente, me
encontraba con el abogado y el director del hospital en el
despacho de éste, cuando sorprendentemente y descompuesto
hace su aparición el Dr Benitez, acompañado por el decano,
Sr. Gonzalez, diciendo que Juan Ramón no se podia marchar y
pidiendo verlo inmediatamente. Enseguida pasamos al despacho
de la Sra. Guzmán, donde ya se encontraba; con indignación
mal contenida le saludaron y le fulminó diciendole que no
podía creer que se marchara. Como niño sorprendido en
falta, el nóbel, encogido, contestó que no se iba y
añadió: "Eso son cosas de Paco". El Dr.Benitez se
revolvió contra mí, intentando comenzar allí una
discusión; pero el Dr. Fernández Marina le cortó,
haciendole ver que sería mal para los nervios del enfermo y
que podiamos utilizar su próximo despacho, al que pasamos
todos los citados. Allí dimos por acabada la discusión sin
el menor punto de acuerdo. Entonces el Licenciado Rivera
Castro expuso al al rector el motivo de su presencia: el ya
citado poder, que le entregó para que lo examinara, diciendo
que deseaba pasarlo a la firma por tener que marcharse. El
Dr. Benitez lo revisó y se lo devolvió diciendo "En
esto no hay el menor inconveniente", con lo que pasó el
abogado-notario al despacho inmediato, para la firma del
poeta."
...." Con la campaña desatada contra mí, en los medios
de comunicación internacionales, se trataba de retener al
Nóbel y que yo tuviera que marcharme. Esto hizo aplazar el
viaje, hasta que se calmaran ánimos y ambiente."
....."Mientras me encontraba buscando nuevo
alojamiento, me buscaban porque a mi tío le había subido la
fiebre bastante y estaban alarmados Esa misma tarde, en
cuanto lo supe, me presenté en Hato Tejas y permanecí en la
habitación del enfermo hasta que la fiebre bajó con el
tratamiento. El Dr. Suarez expuso la conveniencia de
trasladrlo al Hospital Mimiya, y así se hizo. Allí tenía
tres enfermeras especialmente contratadas que se turnaban
cada ocho horas; no obstante permanecí a su lado las noches
que duró su enfermedad y descansaba un poco de día, que
nunca faltaban médicos y amigos en continuadas
visitas."
....."A primeras horas de la noche de su
fallecimiento, apareció el cónsul con un nutrido grupo de
visitantes, que acompañaban al escritor Castillo Puche,
quien acababa de dar una conferencia en la Casa de España.
El enfermo estab muy inquieto y vociferante; cuando bajé a
despedirlos se quedaron el Dr.Hoyo y su esposa hablando
conmigo, en un patinillo de la planta baja, hasta donde
llegaron sus gritos: "Madre" y "Moguer".
El doctor me confirmó que esa noche sería decisiva para el
enfermo.
...."Pasado un buen rato regresé a la habitación;
lo encontré muy cambiado, con aspecto bastante extraño y
más apagado aunque parecía continuar durmiendo. Le
pregunté a la enfermera que lo velaba y le rogué que
buscara a otra enfermera de la planta; despué s de verlo me
dijeron que aquel enfermo estaba acabando, lo que confirmó
el Dr. Hoyo, que llegó en cuanto lo avisamos. En seguida
avisé al Dr. Batlle, al consulado y recogí en taxi de la
parroquia de San Jorge al P.Benito Cabrera, que procedió a
administrarle los últimos Sacramentos, ya que en varias
ocasiones, se había manifestado últimamente católico
" aunque no quería nada con la Iglesia.".
Mientras, había llegado el Dr. Batlle, al que rogué
que continuara avisando a los más allegados. Me
preguntó si llamaba al Dr. Benitez y le respondí
afirmativamente. Alguien me acercó una silla y me senté a
la derecha del moribundo. Aquello comenzó a llenarse con los
que llegaban, y cuando apareció el Dr. Benitez, me puso una
mano en el hombro, como saludo, con la que no me dejó
levantarme a corresponderle. En pie, se quedó a mi
izquierda; en aquel instante tenía olvidado todo lo anterior
y deseaba que tan tristes momentos hicieran renacer la
armonía y concordia entre
nosotros. Al momento de fallecer tío Juan, me pusé de pie
musitando la última oración. Los presentes manifestaron las
naturales muestras de condolencia, y en seguida me llamó el
Dr. Batlle, que estaba con el Sr. La Orden a los pies de la
cama. Imperceptible a los pocos que habían quedado en la
habitación, el doctor me dijo:"Paco, hay que echarle
agua al vino y es el momento de acabar los disgustos".
Le respondí que me encantaría y que confiaba que así
fuera. Entonces me llamó el Dr. Garcá-Madrid, que
continuaba a la cabecera del difunto, junto al Dr. Benitez, y
se acercaba a nuestro grupo preguntandome lo que se pensaba
hacer. Algo más alto respondí que llevarlo a la funeraria y
prepararlo todo para el traslado a Moguer. Pudo oirlo el Dr.
Benitez, que se aproximó indignado gritando que eso no
podía ser, que él no lo consentiría, porque era voluntad
del poeta, que lo enterraran allí. Tambien alterado por tan
improcedente actuación, en voz fuerte le pregunté si tenía
algún documento que lo confirmara. Ante su negativa, le dije
que en esos casos las decisiones las tomaba la familia y allí
nadie más que yo podía hacerlo. Dirigiendome entonces al
consul, le pedí que interviniera inmediatamente, porque se
intentaba atropellar los derechos de dos españoles y debía
impedirlo Tambien le rogaba que solicitara a la Alcaldesa de
San J, Dª Felisa Rincón, que la capilla ardiente se
instalara en el Ayuntamiento, ya que en esas circunstancias
era imposible hacerlo en la Sala Zenobia-Juan Ramón
Jiménez, de la Universidad, como hubiese sido natural y mi
deseo.
....." Después de esto desapareció el Dr. Benitez y
llegaron de la funeraria, para el traslado del cadaver, que
se hizo seguido de una caravana de coches. Inmediatamente de
llegar a dicho edificio lo pasaron a locales reservados, para
su embalsamamiento, igual que se había hecho con tia
Zenobia en el año 1.956.
Al regresar de la funeraria, me abordaron un grupo de
allegados, casi todos médicos, a los que se unió el Dr.
Batlle también, para pedir que reconsiderara mi postura, que
la estimaban natural ante lo ocurrido, pero que sería un
golpe muy duro para la Universidad. Todos ellos se
comprometieron formalmente a que nada sucedería ni se
pondría impedimento alguno al traslado a Moguer. Acepté la
palabra de los presentes porque ofrecían toda garantia y
consideraba que la Sala era el lugar adecuado, para la
exposición de los restos del poeta. Mientras ésto ocurria,
la Alcaldesa al conocer el acuerdo acudió a mi
desolada, porque era su gran ilusión que la Capilla
estuviera en el salón de actos del Ayuntamiento. Por
esto se acordó que primero estuviera allí, para recibir el
homenaje del pueblo de San juan y después se trasladaría a
la Sala, para recibir el homenaje de la Universidad.
....." Tengo que reconocer que todo discurrió con la
más completa normalidad, respetando mis decisiones en todo
momento. En el Ayuntamiento, muy cordialmente me abordaron el
poeta Luis Hernandez Aquino y otros, para comunicarme que los
poetas portorriqueños deseaban costear la lápidsa que se
pusiera en su tumba, ya que no podían tenerle allí y que se
hiciera grabar un breve poema del Nóbel:
" No duermes. No. No duermo.
Nos estamos hablando en las estrellas.
Somos, aquí, dos rosas reflejadas
en la paz de la tierra."
Agradecí profundamente el ofrecimiento, aunque
advirtiendoles que el poema no podía ir en la tumba. Era el
único reiterado encargo que me hizo Juan Ramón: que no se
pusiera más que los nombres y fechas, en sepultura tan
sencilla como las que él e encargó para sus padres en
Moguer, y para Zenobia en Bayamón.
....." A la hora convenida, con una larga caravana de
coches, se hizo el traslado a la Sala, en la Biblioteca
General de la Universidad, donde quedó establecida la
capilla ardiente. Después de los funerales, en la Iglesia de
Fátima, quedó el cadaver depositado en la funeraria, junto
con el de Zenobia, ya que se habían encargado de efectuar la
exhumación de su cadaver. Desde la misma funeraria habia
puesto un cable a la sobrina de tia Zenobia, Inés de
camprubí, pidiendo su autorización, que concedió,
contestando que debía reposar junto a su marido."
..... " El viaje no había más remedio que hacerlo
en avión y para ello se preparó todo en un avión de
Iberia. Salimos muy discretamente de San juan. La única
personalidad que acudió a despedirnos al aeropuerto fué el
secretario de Estado, Dr. Morales Carrión, gran amigo de mis
tios, que lo hacía en nombre propio, de Puerto Rico y sus
autoridades, por lo que también le reitero aquí nuestra
profunda gratitud. La llegada del avion
Superconsteltion de Iberia, era esperado en el Aeropuerto de
Barajas, por familiares y amigos y en representación del
pueblo de Madrid, por su Alcalde , el Conde de Mayalde
Familiares de Juan Ramón, en el Aeropuerto de Barajas, a la llegada de los cuerpos de Zenobia y Juan Ramón.
El Alcalde de Madrid, Conde de Mayalde, en Barajas a la
llegada de los restos mortales de Zenobia y Juan
Ramón, con Francisco Hernandez-Pinzón.
En Madrid, en la Plaza de
Neptuno, tuvo lugar la despedida oficial del duelo, presidido
por el Alcalde de Madrid antes de salir con dirección a
Moguer, previo paso por el Convento de Ntra. Sra de Loreto,
en la calle O¨Donell, donde se encontraba su sobrina
Victoria como religiosa. Por la carretera de Andalucia se
llegó hasta Bailén, donde nos esperaban mis hermanos y
otros familiares, que acompañaron los restos ya hasta
Moguer, donde quedaron enterrados en el Cementerio, donde
actualmente reposan
Cementerio de Moguer
Todos nosotros somos de Moguer y nos
alegramos que ellos hayan podido reposar para siempre en
Moguer, como era su deseo expresado en los siguientes versos:
" Te llevaré, Moguer, a todos los paises y a todos
los tiempos.
Serás por mí, pobre pueblo mío, a despecho de los
agoreros, inmortal"
Moguer y Juan Ramón estarán
siempre indisolublemente unidos por empeño, cariño y gracia
de su obra, y en ese rincón del sudoeste español debian
quedar integrados para siempre los restos de " El
Andaluz Universal ".
No se hizo más que cumplir lo
que predecian estos versos suyos:
" Aquí estoy, Moguer mío, tu hijo soy, el más
fantástico,
¡ cierrame en tu puerta blanca tu abrazo contra mi
abrazo."
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