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ELICITACION DE NAVIDAD
       
 

Felicitación de Navidad de la familia Zenobia/Juan Ramón.

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ELICITACION DE NAVIDAD 2003
       
   

Felicitación de Navidad de la familia Zenobia/Juan Ramón.

 

   

       

 

  AUSENCIA

(Borradores inéditos)

( 1.913 - 1.914 )

 

LA NIEVE

La nieve, que hoy me parece tu frial-

dad, le ha puesto sitio a mi tristeza con su

gran ejercito puro. ¡Qué rojo me parece hoy

mi corazón, jermen de primaveras, todo

para mí, en el castillo fuerte de mi cuerpo!

   No hay, en la frialdad del campo ni en la

tuya, vida. La vida está toda aquí dentro, y

 lo que Dios creó en siete días, está aquí

todo en la sangre redonda y caliente de mi

pecho, nido de todo el fuego.

   No sabes tú que esta sangre puede hacer

arder todo el blanco mundo de la nieve y

de tú nieve. Tú no sabes lo que es dejar

salir al campo y a tú vida a este corazón

sitiado por los tristes hielos... Tú no sabes

lo que es el estío eterno del cielo.

     
ORIGINAL    
 

 

   ¿Como puedo decir que no tengo, si

en todo, en todo, estás tú conmigo?

   Estás conmigo en esta arena que piso y

esas estrellas que me miran y no me miran;

estás en esta agua que paro con la mano y

en esa rosa que me sigue con su olor; estás

en la nieve de aquella montaña cárdena y

en esa luna que sale, desnuda; estás con-

migo en mí mismo, en mi imajen en el

espejo, dentro, muy dentro de mi corazón...

   En todo, en todo estás tú conmigo.

¿Como puedo llorar por no tenerte?

Ausencia       Juan Ramón joménez

       
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ELICITACIÓN DE NAVIDAD 2002
       
   

Felicitación de Naviadad de la familia Zenobia/Juan Ramón.

   

                                                                                                             ODAS 

                                                                                 (Borradores inéditos) (1908 - 1914)

 

  PURA

Me quieras o no, ¡sé pura para que yo crea que no es un sueño la pureza en el mundo! Sí, pura para que lo sepa yo.
¿Qué hallarás más bello que ser pura? ¡Por ti lo soy, por ti lo seré, por ti quisiera haberlo sido siempre!
¡Oh, por Dios, no trueques tu azucena en rosa! Sigue derecha, altiva y blanca, los ojos como dos cielos de mayo, por la penumbra de tu bosque oculto.
¡Que no deje o de oler este aroma casto, de tu blancura virjen! ¡Que él me mantenga cada día como la aurora de mi pensamiento!
Sé, tierna doncella, el báculo inmaterial que sostenga, con debil fortaleza, toda mi vida en su lento y altivo peregrinar a las estrellas.

(Odas Castas)

     
     
 

A UNA CRISTIANA

¿Qué vas a condenarte si me dejas tu boca? Déjamela. Y sentirás en el fondo de tus entrañas una primavera eterna. Serás tú como el universo y tendrás el cielo dentro de ti, como centro de tu vida.
Y tendrás el cielo dentro de ti. Como en el alma de un ángel, músicas celestes, sin temor al tiempo, cantarán conciertos sin nombres.
Ya de ti no quedará más que flores, estrellas y músicas.
Más flores, estrellas y músicas. ¿Que tendrán que castigarte? El aroma, la luz y la armonía no se castigan en ninguna parte.
... Y si hay un infierno y te vas a él, ¿qué te importa, pues que cuando tu entres has de convertirlo en paraíso?

(Odas Libres)

     
     
 

EL PALACIO IDEAL

¡Oh! ¿adónde te llevaría si tu quisieras venirte conmigo? Fabriqué un palacio blanco, con lino de sueños puros y siempre estuvo vacío. Creí que mujer alguna lo habitaría, que sería la tumba de mi alma, mujer sola de mi corazón. Alerededor, en su jardín sin nombre, mi pureza abrió azucenas;
mi bondad, celindas; mi constancia, lirios; mi fe, nardos; y a la música de una fuente, que hice de mi corazón, cantaba el ruiseñor de mi ilusión eterna.
Hoy, donde la puerta cerrada ponía su ceguera, una claridad de aurora abre, como una morada, el cielo. ¡Y es una luz que ríe, es una luz que canta, es una luz que espera!
¡Ven conmigo! ¡Vamos! Tú serás buena, para que yo te lo diga, tú serás bella, para que yo te lo cante... Yo, en un éstasis sin fin buscaré en la lira escelsa, la nota mas agudamente blanca, para esperar con ella, la mas blanca luz de inmaculada frente inmortal...
Desde los siglos más remotos, con materiales celestes, cuando yo estaba en el cielo, yo fabriqué un palacio blanco. Pues que has venido a ocupar el puesto de mi alma, ¡sé la esposa de mi corazón!

(Odas Castas)