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¡Trasunto de cristal
bello como un esmalte de ataujía!
Desde
la galería
esbelta, se veía.
el jardín. Y María
virgen,
tímida, plena
y
de gracia, igual que una azucena,
se
doblaba al anuncio celestial.
Un vivo pajarillo
volaba
en una rosa.
El alba era primorosa.
Y, cual la luna matinal,
se perdía en el sol nuevo y
sencillo,
el ala de Gabriel, blanco y triunfal
¡Memoria de cristal!
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